Análisis: Sol y luna

70 AÑOS DE CONFLICTO COREANO

Corea del Norte y del Sur prosiguen con su enfrentamiento desde el fin de la Guerra Fría

Sol y luna. Fuente:bp.blogspot

La leyenda coreana cuenta que antes de que existiesen los astros, un tigre quiso comerse a dos niños. Los hermanos rezaron al cielo para que éste los salvara y lanzándoles una cuerda, el niño se transformó en el sol y la niña en la luna. Desde entonces sólo pueden encontrarse en la línea del horizonte. Corea del Norte y Corea del Sur siguen siendo en la actualidad dos hermanos separados por una frontera física (la más fortificada del mundo tras la Guerra Fría) y una económica, donde comunismo y capitalismo siguen confrontados. En el año 2015 se cumplirá el 70 aniversario de la división de la península, mientras Norte y Sur luchan en una batalla armamentística por la soberanía y el poder nacional.

La península coreana, ocupada por el imperialismo japonés, fue dividida a través del paralelo 38 por Estados Unidos tras el fin de la Segunda Guerra Mundial. Esta división llevó a la ocupación del norte por parte de las tropas soviéticas y del sur por tropas norteamericanas. La tensión entre ambas Coreas, incapaces de crear unas elecciones libres, las enfrentaron en la Guerra de Corea, uno de las pocas confrontaciones directas entre Estados Unidos y la Unión Soviética en la Guerra Fría. Desde 1953, fecha en la que la guerra se dio por finalizada, se firmó un armisticio que restauró la frontera entre ambas Coreas, construyendo el área desmilitarizada de cuatro kilómetros que dividen en la actualidad Corea del Norte de Corea del Sur. La zona, fuente de continuos rebrotes de lucha, no sólo divide a familias y comunidades, sino a dos mundos económicamente diferentes: el capitalismo y el comunismo, en una nación donde no existe una declaración de paz tácita a día de hoy. Desde la guerra coreana, el Norte ha sido apoyado por Rusia y China y el Sur por Estados Unidos y Japón, razón que explica la adopción del comunismo norcoreano y el capitalismo por su vecino del sur.

Pese a la división física y económica, ambos pueblos tienen numerosos puntos en común, como las leyendas, la cultura popular, la religión, las festividades, la gastronomía, la danza y la música o el sentimiento nacionalista. “La península coreana ha respetado su cultura y tradiciones a pesar de la ocupación occidental y esto la hace única”, explica Jon Cho, encargado de Turismo, Cultura Coreana y Hallyu en el Centro Cultural Coreano de Madrid. El chamanismo, el confucianismo y el taoísmo poseen una gran importancia, ligadas a la educación. Desde la época de Joseon la clase más elevada de la nación se dedicaba a estudiar a los Clásicos, como Confucio. Esto se debe a que Corea es escasa en materiales, por lo que hasta la actualidad la importancia de la nación reside en la educación. Corea del Sur es el primer país del mundo en educación según el informe PISA y de ella se alimenta “la industria y la economía del país. Aunque es cierto que existe mucha polémica y hay muchos suicidios entre los jóvenes, el sistema es muy bueno y funciona”, comenta Cho.

Danza de abanicos tradicional. Fuente:argentinoencasa.com

2PM, KARA, BEAST y Hyuna con trajes tradicionales (hanbok). Fuente: kpopstarz.com

 

La era Joseon

 

La Dinastía Joseon abarca desde 1392 a 1910. Fue la época de oro de Corea bajo el mandato del rey Sejong, convirtiéndose en una nación de gran florecimiento cultural y artístico. En esa época se traspasó la capital desde Goryeo a Seúl, convirtiéndose esta última en una de las capitales más antiguas del mundo. El confucianismo penetró en la vida coreana desde entonces, dándole gran importancia a los Clásicos. Así se desdeñó el comercio y se le dio importancia a la educación y el estudio. Esto también determinó la rígida estructura social, donde en la cúspide estaban los eruditos o estudiosos.

 

Fue la época de mayor esplendor de la península antes de la ocupación China y la conocida división de la península. Su importancia reside hasta la actualidad, donde existe un género de dorama histórico basado exclusivamente en esta época y sus leyendas. Algunos de ellos son Sungkyunkwan Scandal (donde se ve la educación de los eruditos) o The Moon that embraces the sun (La luna abrazando al sol), ganadora de numerosos premios en 2012.

 

 

Todas sus semejanzas se encuentran recogidas en el término Hanstyle. Creado por el Gobierno de Corea del Sur, a través de la Embajada Coreana y el Seoul Global Center, recoge los siete principios básicos que han hecho conocida internacionalmente a Corea (aunque en la actualidad Corea es sinónimo de Corea del Sur). El Hansik o comida tradicional, el Hangeul (idioma coreano), el Hanbok o atuendo de ropa tradicional; el Hanok (casa tradicional); el Hanji (papel de escritura); el Hanguk Eumak (o música tradicional) y el Hallyu, también conocido como fiebre u ola coreana. De estos principios, sólo el último es propio del Sur. La Korean Wave (ola coreana) consiste en el reconocimiento mundial de la industria del espectáculo surcoreana, basada en la música K-Pop, los doramas (o series dramáticas) y los programas de entretenimiento y shows de variedades, como We Got Married. Este show, basado en la unión de dos famosos a través de un matrimonio ficticio, comienza este año su edición global, que se emitirá y unirá parejas internacionales de India, Australia, Sudáfrica, China, Taiwán y Japón entre otros.

Las diferencias económicas entre los vecinos se palpan también en la política interna y externa de ambos países, donde Corea del Norte es conocida por los medios de comunicación de masas occidentales como el país más hermético del mundo. Debido a las sospechas de su gobierno de una posible posesión occidental del país (como ocurrió antaño con el imperialismo japonés), el régimen norcoreano ha permanecido cerrado al comercio exterior, ya que ello implicaría una saturación de productos occidentales en el comercio del país y el cumplimiento de exigencias por parte de entidades como la ONU o el Banco Mundial, lo que provocaría una pérdida de soberanía del país.

Propaganda del régimen de Kin Jon Un. Fuente: bp.blogspot

Seúl. Fuente:capital.com

 

La única forma de llegar a datos económicos o políticos del país es a través de la KCNA, la única agencia de comunicación de la región y a través de Naenara, la web oficial del régimen norcoreano. Los estudios económicos del Norte se basan en el KOTRA (Agencia surcoreana de promoción de comercio e inversiones), dado que Corea del Norte no publica estadísticas. Aún así se conoce que el país vive en una constante situación de crisis. “La situación económica actual es muy precaria, el PIB es de 1.000 dólares per cápita”, asegura José Luis Manríquez, experto en relaciones internacionales del sudeste asiático. Tras el colapso de la Unión Soviética, Norcorea perdió una gran fuente de ingresos, por lo que su economía, fuertemente centralizada, se deterioró, provocando hambrunas que acabaron con millones de personas desde la década de los noventa. En la actualidad, toda su economía se basa en la industria pesada, ya que su suelo no es viable para producir alimentos. Tras las hambrunas y la constante devaluación de la moneda, China se hizo cargo de Corea de Norte. En la actualidad China sustenta al Norte de productos alimentarios y energéticos, así como de divisas.

La Oficina Económica y Comercial de España en Seúl en su informe de 2012 desde el Banco de Corea explica que los principales socios comerciales de Corea del Norte son China y Corea del Sur. Sin embargo, las exportaciones a ambos países son consideradas ayudas y no comercio, puesto que el saldo es deficitario. La situación empeoró desde 2008, cuando el ex presidente surcoreano Lee Myung Bak retiró la ayuda de fertilizantes y alimento, lo que el Norte consideró una “política hostil” según la agencia Yonhap News. Sin embargo, la importancia del Norte para China se basa en sus recursos minerales (carbón, zinc, cobre o manganeso). Jaume Giné Daví, experto en relaciones asiáticas, asegura que “el hecho de que Pyonyang necesite  a Pekín para afrontar su debilidad económica sitúa a Pekín en una situación inmejorable para sacar ventajas económicas y satisfacer parte de sus necesidades energéticas”. Sin embargo, la cooperación chino-coreana se basa principalmente en la política común.

Si Corea del Norte es la luna, Corea del Sur es el sol. Desde la ocupación norteamericana, el Sur ha basado su economía en el capitalismo y su política en la democracia. Desde el fin de la Guerra de Corea hace medio siglo, Corea del Sur ha pasado de ser un país comparable con los países más pobres de África a ser la economía mundial número 13 y formar parte de los MIST. Los MIST, término acuñado por el estratega de Goldman Sachs Jim O’Neill, hace referencia a las cuatro economías emergentes que poseen los mayores mercados del mundo fuera de Estados Unidos y la Unión Europea. Según el diario El Economista, Corea del Sur es el líder de este grupo, capaz de desplazar a los BRIC (países como Brasil o India). Corea del Sur, uno de los Dragones Asiáticos junto a Japón y China, es el noveno país según Korea Times con mayores ingresos en exportaciones. Tanto en la crisis de los dragones asiáticos como en la crisis actual, Corea del Sur no ha tenido dificultades para sortearla y posee una calificación de Aa3 (la máxima nota) por la agencia de calificación Moody’s, lo que implica que el país tiene capacidad suficiente para hacer frente a la crisis y que la inversión en Bolsa es completamente segura. Esa calificación, junto a los datos del FMI que aseguran que Corea del Sur tiene margen de actuación incluso si la crisis se agravara aún más en Europa, provoca que el KOSPI (índice bursátil coreano similar al Ibex 35) no posea números negativos. Pese a que la deuda externa del país ha crecido en los últimos años, aún sigue siendo inferior a la de la eurozona, Japón o Estados Unidos, según datos actualizados del CIA World FactBook. Su paro, en torno al 3% por datos del Banco Mundial, se mantiene estable desde la década de los noventa y se sitúa a menos de la mitad del índice de paro en España.

Evolución gráfica de la economía surcoreana. Fuente:wikimedia

Corea del Sur es en la actualidad un destino en auge para el turismo y sus productos tecnológicos (base de su economía) superan líneas en todo el mundo gracias a los chaebol o conglomerados industriales. Coches como Kia o Daewoo, móviles como Samsung o pantallas como LG superan al comercio estadounidense.

La industria chaebol

 

Los chaebol son los conglomerados o empresas principales de Corea del Sur. Estas empresas se corresponden además con los principales valores en bolsa del país. Los nombres más conocidos son Samsung (grupo empresarial que representa a Corea en el siglo XX), Hyundai, LG, y Shinan Finantial Group (principal Banco de Corea con acciones y holdings en más de 11 países). Gracias al comercio de los chaebol la bolsa surcoreana se mantiene siempre estable, aunque existen casos de corrupción que hacen bajar los activos en algunas ocasiones, caso de Samsung. Debido a que la economía del país se basa en estos grupos, se ha creado un organismo independiente que investiga y analiza las cuentas de las empresas, y publica listas clasificándolas en cuestionadas o no cuestionadas, lo que provoca una mayor transparencia, puesto que la población escoge comprar sus productos en las primeras.

 

Los chaebol son vistos en Corea tanto positiva como negativamente, puesto que a la vez que hacen prosperar la economía del país disminuye la posibilidad de pequeñas y medianas empresas a establecerse. El gobierno surcoreano trata de reducir esa concentración empresarial desde la crisis de los tigres asiáticos mediante un sistema de recapitalización de empresas (que sanea las cuentas y les da más poder a los accionistas minoritarios). Sin embargo, las constantes protestas de los chaebol que no quieren ver mermar su poder impiden un saneamiento total.

 

 

Pese a las diferencias en el régimen económico y político, ambos hermanos buscan lo mismo: la unificación de la península coreana. La reunificación se basa en dos ideas clave para los coreanos desde la Segunda Guerra Mundial, como lo son el nacionalismo y la teoría de la sangre pura. Esta teoría comenzó cuando Japón se anexó la península, donde bajo la ideología nazi, se adoctrinó al pueblo coreano bajo la idea de que poseían la misma base racial que los japoneses. Bajo la idea de que la península descendía de una línea pura de sangre desde el Gran Han (creador de la nación según los mitos), tras la Guerra Mundial ninguna de las dos Coreas se disputó la homogeneidad étnica que decían provenían de la raza divina. Ello implica la idea de que ambos son un mismo pueblo y por consiguiente deben de estar unidos. La teoría de la sangre pura, a pesar de haber sido desmentida por científicos, ha provocado que los coreanos le den un gran valor a la homogeneidad racial y al nacionalismo coreano. Un ejemplo de ello es que como en Estados Unidos, Corea del Sur tiene banderas colgadas en todas sus calles.

Este sentimiento nacionalista engendró desde la división de la península la idea de la reunificación coreana, proclamando un único estado bajo el poder de una de las dos partes. Así, la cultura se mantendría y las familias y comunidades divididas por la frontera se volverían a reunir. Esta idea de la reunificación, que la población surcoreana ansía según las encuestas tanto como los norcoreanos, ha provocado el aumento de las tensiones entre ambas partes, unido a la ya habitual tensión entre el régimen comunista y el capitalista.

Hubo un precedente de reunificación en el año 2000, cuando el presidente surcoreano Kim Tae Jun y el norcoreano Kim Jon Il firmaron una declaración conjunta. Este intento de unión se denominó “la política del brillo del sol”. En ella se exponía el deseo de una reunificación pacífica e independiente. Según el texto íntegro publicado en Naenara y comentado por Alejandro Cao de Benos, único español en el gobierno norcoreano, mantuvieron conversaciones para la unificación. “Fue la primera vez que se reunieron las dos partes desde la división de la península, así que tenía una importancia trascendental”. El texto explica que la unificación se haría de forma independiente a la comunidad internacional puesto que era un problema interno (alejando del acuerdo a Estados Unidos, Rusia y China). Sin embargo la unificación no se llevó a cabo, aunque sigue siendo una opción que ambas partes contemplan.

Escultura en memoria del intento de unificación coreana. Fuente: ileon.com

Enrique Chan en su informe sobre la repercusión de Corea del Norte para Asia asegura que se conoce al país del Norte por el problema de la eminente crisis nuclear que podría llevar a cabo. Según Chan la península es una zona geográfica de gran conflicto, puesto que en ella convergen China, Rusia y Japón. “Allí se vive todavía una tensión militar (en Corea del Sur aún existe el servicio militar obligatorio de 2 años), secuela de la Guerra de Corea, guerra caliente entre el Occidente capitalista y el Oriente comunista”. Chan considera que la herencia de la Guerra Fría sigue palpable en la península en la actualidad y que se hace visible la confrontación directa entre Estados Unidos-Corea del Sur-Japón y China-Corea del Norte-Rusia.

Giné Davi, experto en Asia, considera por su parte que pese a que China se esfuerza por dominar el conflicto, lo que quiere evitar realmente es tener a un vecino unificado y aliado estratégico de Estados Unidos. “Sólo será posible una reunificación pactada, pero Pekín no tiene ninguna prisa, prefiere mantener el status quo”. Martin Wolf, economista británico, asegura al respecto en sus estudios que la región asiática “difícilmente aceptaría una nueva realidad”, ya que existen conflictos muy arraigados en esta zona. “Surgirían inevitablemente choques entre los que se manifiestan en pro y en contra del status quo actual, por eso la mejor alternativa es la Paz Fría”.

Paz Fría en el sudeste asiático

 

La Paz Fría consiste en un acuerdo pacífico entre China y Estados Unidos y por ende, ambas Coreas, bajo la cual ninguna de las otras potencias irá contra las otras. Esto se debe a que Norteamérica necesita prevenir desafíos en esa zona para mantener su hegemonía mundial y China quiere garantizar un entorno regional favorable para su desarrollo mundial.

 

 

Sin embargo esta paz fría puede romperse por ambas partes. Pese a las reiteradas advertencias de la comunidad internacional a Corea del Norte para que deje de lado su programa nuclear, ésta ha continuado con las pruebas, asociándose con Irán para construir nuevos tipos de misiles de medio y largo alcance. El Norte ha visto las advertencias de Occidente como una declaración de guerra, puesto que el régimen de Kim Jon Un pide negociaciones que Estados Unidos no está dispuesto a aceptar. Ante las constantes pruebas nucleares y lanzamientos de misiles en aguas del Pacífico, que Japón, Corea del Sur y Estados Unidos considera provocaciones, han decidido fortificar sus reservas militares. Debido al constante movimiento militar en el Norte, la opinión pública surcoreana considera necesario un aprovisionamiento de armas nucleares, ya que su vecino los considera un “enemigo final”, según el Chosun Ilbo.

Por su parte, Estados Unidos ha enviado una resolución al Consejo de Seguridad de la ONU, que ha sido aprobada por éste. La KCNA y Naenara informaron de que este hecho es visto por el gobierno norcoreano como el principio de la guerra. El diario del Norte Rodong Shimun explica que la resolución de sanción de la ONU constituye una violación del derecho de soberanía nacional y una declaración de guerra, ya que la resolución “es un rutinario modo de guerra del imperio fabricar una ‘resolución’, que justifique su guerra agresiva, abusando del Consejo de Seguridad de la ONU y lanzarla luego con cascos azules” (referidos a las actuaciones militares de la OTAN). Así, Corea del Norte ha dispuesto sus misiles en espera de un posible ataque ante “tal provocación”.

Guerra de Corea (1950-1953). Fuente: paelladekimchi.com

La parte Occidental por su parte considera que estas acciones son una excusa del régimen de Kim Jon Un para atacar a Estados Unidos directamente, aunque los movimientos de Estados Unidos y Corea del Sur son preventivos. Los expertos no creen que sus misiles puedan llegar a la costa oeste norteamericana, pero sus misiles sí llegarían a Seúl, a 50 kilómetros de la frontera del Norte. El gobierno surcoreano se encuentra excedido ante las súplicas de millones de fans nacionales que desean que cantantes y actores sean enviados fuera del país y sacados de las filas del ejército. Los expertos consideran que pese a que el Norte no tiene suficiente capacidad para hacer misiles intercontinentales, puede lanzar misiles a Japón o Corea del Sur y eso le da un gran margen de negociación.

Las conversaciones que pide Corea del Norte con Estados Unidos y el Sur se basan en una intención del régimen de abrir el comercio exterior, pidiendo ayuda alimentaria entre otros recursos, así como la unificación inmediata de la península. Mientras tanto el Sur considera que su vecino no está preparado aún para ello.

José Luis León Manríquez, profesor y experto en relaciones internacionales del sudeste asiático, explica que la decisión de cortar las relaciones humanitarias con el Norte por parte de Corea del Sur fue un error, y ello provocó la respuesta militarista del régimen de Un. “Los logros diplomáticos de ese período se echaron para atrás, porque también hubo muchas empresas del Sur que ingresaban ya dinero en el Norte”. Según Manríquez, las provocaciones del Norte se deben a que el ala militar ha tomado el poder en los últimos meses.

“El objetivo final de todas estas provocaciones es poder mantener negociaciones con Occidente para poder normalizar la economía del país, para que el Banco Asiático de Desarrollo pueda crear préstamos, para que el Banco Mundial también le pueda dar algunos recursos a Corea del Norte…”. Esto provocaría además que Japón le pagase al país una indemnización al Norte por la guerra anterior que sí que pagó a Corea del Sur en su tiempo. “Creo que quieren negociar un régimen de no proliferación a partir de la presión, como hizo la India, a partir del reconocimiento de Estados Unidos de que era una potencia nuclear fuerte”.

La reunificación es un tema constante incluso en el cine y los doramas surcoreanos. Películas como Joint Security Area o series como Myung Wol la espía ponen de manifiesto la idea coreana de que la única diferencia que los separa es el borde en el que viven, puesto que tienen los mismos sentimientos. Jeong Bae Son, presidente de la Asociación de Aprendizaje Computarizado de Asia-Pacífico, asegura en su estudio Nationalism and reunification (nacionalismo y reunificación) que “el borde o frontera es una zona restringida y militarmente controlada, pero además es una opción para ponerla de excusa para cooperar económica y políticamente”.

Portada del dorama Myung Wol the Spy. Fuente: marinabaysands.com

Hu Moon Joung, autor del libro Basic Reading of Korea Unification (Lectura Básica sobre la Unificación Coreana) y el Instituto Coreano de Unificación Nacional consideran que la respuesta que la comunidad internacional y las dos Coreas quieren responder es si la reunificación se dará pronto. Sin embargo es una respuesta complicada de dar, puesto que se necesita “el ambiente y las capacidades apropiadas” para su realización. “En la actualidad existe una gran discordia tanto interna como externa. Conflictos entre los liberales y los conservadores, conflictos de clase social o regionales lo hacen inviable”.

Muchos son los aspectos tanto positivos como negativos que la reunificación traería al mundo y a la península. Santiago Castillo en el diario El Mundo Financiero considera que la reunificación llevaría a la península coreana en el 2040 a ser la segunda economía mundial. Sin embargo existen muchas dificultades y aspectos negativos. Para empezar, las condiciones de vida surcoreanas mermarían y el Gobierno de Seúl se vería obligado a crear un impuesto o fondo especial para pagar esa unión, según fuentes del Ministerio de Unificación. Por su parte Corea del Norte debería de aumentar su renta per cápita a 3.000 dólares revitalizando el comercio y la economía. La tercera característica necesaria sería la confianza plena de ambas Coreas.

Para que todo ello se lleve a cabo sería necesaria la ayuda del Sur al Norte y la inclusión de Corea del Norte en las ‘negociaciones a seis bandas’ (las dos Coreas, China, Japón, Estados Unidos y Rusia) después de la desnuclearización de la región. “Pese a que el Norte quiere una desnuclearización, no creo que en estos momentos esté dispuesta a hacer negociaciones a seis bandas”, asegura Manríquez desde México. Por ese motivo, el sol y la luna o hermano del norte y hermano del sur permanecerán divididos por la frontera del horizonte (el último borde donde aún perdura la Guerra Fría), mientras en el ciclo del día y la noche se buscan para volver a reunir sus destinos.

Datos del enfrentamiento desde 1953

 

-El idioma en el Norte, sin reglas que lo regulen, puede estar sufriendo grandes secuelas según el Ministerio de la Unificación.

– Empresarios surcoreanos ven negativamente que los recursos naturales del Norte los exploten los chinos.

– Más de 24.000 refugiados en China y Corea del Sur.

– Diez millones de personas separadas de sus familias.

– Hambrunas en Corea del Norte que acaban con más del 10% de la población (cifras del Banco Mundial en los 90).

– Muertes de surcoreanos en numerosos conflictos como el del hundimiento de la corbeta Cheonan en 2010 (46 muertos).

 

 

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2 pensamientos en “Análisis: Sol y luna

  1. Pingback: Corea del Norte y Corea del Sur vuelven al diálogo | lotodorado

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