Love Winter VI

Imagen: Virginia Ramírez

Imagen: Virginia Ramírez

-Vooooy- Lisa abrió la puerta con un moño mal hecho recogido en el pelo y comiendo un poco de chocolate.- ¿Qué haces aquí? Oh, vas a contarme tu genial salida con Heiji. Qué impaciente, no puedes esperar hasta mañana.

-Lisa, Lisa.- la agitó Aya por lo hombros alterada.- ¿Sabes dónde está viviendo Jin ahora? En casa de Naito, con Heiji.

-¿Cómo? ¿Los tres juntos?- Lisa se llevó la mano al corazón e hizo como que se desmayaba-Tanta belleza junta no puede ser buena. ¿Te lo dijo Heiji?

-Mejor. Los vi.

-¿QUÉ?-Lisa le echó una mirada fulminante a Aya.- Te voy a matar. Sabes que me estoy volviendo loca por no ver a Jin de seguido y tú le ves en pijama. Maldita zorra. Estarás contenta.

-Pues sí.- Lisa levantó la mano en señal de amenaza- No me malinterpretes. Es que vi a Naito en pijama y con gafas.

-Zorra por dos. Te odio.

-¿No lo ves? Es fantástico. Ahora puedes poner alguna excusa para ir a la casa de Naito y ver a Jin. Como entregarle el guión del próximo capítulo.- dijo Aya mientras sacaba del bolso los papeles.

-No lo había visto así. ¿Quieres tomar algo? Porque me caes muy bien, lo sabes.

-Ya, ya.

 

 

-¿Qué pasa, qué pasa?-preguntó Yukino mosqueada de tanto secretismo.

Sentadas en el salón color crema del piso de Riko, todas las amigas esperaban que hablara de una buena vez.

-En serio, para un día que no hay grabación porque están editando tengo que veros la cara también.- dijo Lisa.

-Rapidito, que tengo cosas que hacer. Tengo que ir a entregar unos conjuntos nuevos a mi tienda. Suerte que me pillaba cerca…- prosiguió Maho.

-En serio, que malas amigas. Dejadla hablar de una vez.

-Gracias Aya. Al fin alguien que me entiende.- respondió Riko.- Os he llamado para daros la noticia antes que a nadie. Anoche, Kimura me pidió matrimonio.

-¿CÓMOOOOOOOOOOOOOOOO?

-Así que básicamente estamos prometidos ahora. Nos casaremos para principios de verano. Aunque eso no lo publicaremos en los medios, claro.

Las chicas se levantaron y le felicitaron en corro.

-Debes de estar feliz. Te gusta Kimura desde la preparatoria.- le dijo Miyako-Enhorabuena.

-Gracias. Aya está tan feliz que hasta se ha atragantado.

-Sí-respondió la aludida-Enhorabuena. ¿Se lo has dicho también a los chicos?

-A algunos. Pero aún tengo que decírselo a Naito y a los compañeros de rodaje. No los encuentro por ninguna parte estos días, como están liados con los ensayos del grupo también…

-Claro.

 

No sabía qué hacer. Yo no tenía por qué preocuparme por él. Ni siquiera sabía que yo conocía su amor por Riko. No tenía derecho a presentarme allí y darle la peor noticia de todas las que podían darle. Naito era fuerte, y sabía actuar. Debería de estar bien. Pero me preocupaba que no pudiera soportarlo cuando viera la cara de felicidad de Riko al decirle que se casaba. Era la prueba que le faltaba a Naito para saber que tenía que darse por vencido incluso antes de haber podido intentarlo. Me apenaba no poder ayudarle de ningún modo. Pero creía que el único modo en que podía estar a su lado era decírselo yo. Al menos tendría tiempo para actuar bien delante de ella.

Corrí por las calles repletas de gente, neones luminosos y paraguas sin uno de ellos. Aquella noche, justo aquella noche estaba lloviendo. La lluvia lo limpiaba todo. El cielo, las calles, la tierra, las nubes, el aire. Pero hundía a las personas tristes. Los días de lluvia la gente dejaba de ocultarse tras sus caretas de felicidad y contemplaban el agua correr desde detrás de los cristales, fundiéndose con ella. Había visto a gente llorar amargamente bajo la lluvia sin que nadie más que yo se diese cuenta. La lluvia empapaba la tierra de llanto y dolor. Porque limpiaba la falsedad y dejaba la vulnerabilidad del ser humano al descubierto, clara y transparente. Por eso aquella noche solitaria, mi garganta también sintió la tristeza. Pero tuve que ser fuerte y no llorar. Porque había alguien que necesitaba hacerlo más que yo.

Pegué con fuerza en la puerta de madera blindada de Naito y esperé hasta que se abriera. Él apareció aún en vaqueros y con una camisa fina de color blanco. Su cara era seria y estaba más pálido que de costumbre. Dentro de la casa, el silencio se escuchaba por todas partes. El silencio y la lluvia cubriendo los ventanales del salón en cascada.

-¿Qué hace aquí?- yo entré ante el asombro de él y Naito cerró la puerta- Heiji no está aquí, estoy solo.

-No vengo a ver a Heiji. Y no es momento de preguntas. No debería de ser yo quien lo dijera pero, Riko va a casarse.

-Vaya. Sabías que era ella.- yo asentí mientras Naito se peinaba el pelo con las manos, sin fuerza.- Ya lo sabía.

-Sé que no debería de meterme.

-No, no deberías.

-Pero no quería que te llevaras el palo al saberlo por los labios de ella. Quería que lo supieras antes para poder asumirlo mejor. – Naito me miró sorprendido al ser tuteado por mí.

-Sé que eres una consoladora profesional. Pero esto no es algo que pueda curar una cerveza. No tienes que preocuparte por mí. Preocúpate por tus asuntos.

-Pero…

-¿Crees que no lo sé? Que tengo que dejarla marchar. O aparentar que lo hago. Pero no es algo que pueda asumir. ¡No quiero hacerlo!- yo comencé a llorar y Naito se quedó mirándome en silencio- ¿por qué lloras tú?

-Porque tú no lo haces. Así que lloro para sacar fuera tu pena.

-No necesito llorar. Sólo necesito tiempo. Pero gracias por preocuparte.

-Vale. Pues como ya lo sabes, no tengo nada que hacer aquí. Ya nos veremos.

-Espera.- dijo sujetándome del brazo.- Te llevo a casa.

-No. Me voy andando.

-¿Sin paraguas?

-Sí. Me gusta mojarme, qué pasa. No es asunto tuyo.

-¿Vives muy lejos?

-A una media hora. Qué más da. Bueno, adiós.

-Espera. Quiero caminar también.

Paseamos bajo el cielo lluvioso en silencio, por las calles vacías y los establecimientos cerrados a causa del mal tiempo. No me gustaba verle así. Tan débil y acabado. Su pelo empapado le tapaba su hermoso y triste rostro, cayéndole gotas sobre sus hombros. Hubiese querido quitarle toda la tristeza de dentro, absolverla con alguna especie de aspirador. Pero no existía algo como eso. Así que le ofrecí un auricular, que él aceptó. Y le puse una canción de Adele.

Lose myself in time, just thinking of your face. God only knows why it’s taken me so long to let my doubts go. If I been in your mind. To hold in your arms, so come on and give me a chance, to prove that I am the one who can walk that mile”.

-Me veo patético, ¿cierto?- dijo él parándose y mirando al cielo. Las gotas de lluvia hicieron que tuviese que cerrar los ojos. Yo tragué saliva.

-Sí. Pero puedes serlo. Hoy está lloviendo, así que nadie lo notará.

-Pero Aya-san lo sabe.

-Pero puedo fingir que no lo sé. Soy buena fingiendo a veces.

-¿Este es tu piso?- yo asentí.

Nos quedamos sentados en el escalón de la entrada largo rato. Hasta que su pelo estuvo casi seco por completo.

-Debe irse.- le dije.- Yo puedo permitirme coger un resfriado, pero Naito-san no puede enfermar. Muchas personas dependen de su bienestar. Así que debe de reponerse.

-Es cierto, debo de reponerme. Me marcho.

-Bien.

Naito me miró y me revolvió el pelo con su mano mojada y fría.

-Igualmente gracias.

 

-¿Hoy no vas a salir con ningún chico?

-¡No! Últimamente no estoy de humor para nada, dejadme.

-¿Ni siquiera para que te inviten a cenar?

-Lisa, en serio… cierta persona casi me llamó furcia el otro día. Así que no estoy de humor para salir. No lo voy a hacer en una temporada de hecho.

-¡Corten!

-Iroshi-san, ¿puedo ausentarme cinco minutos? Tengo algo importante que hacer.

-Claro.

Riko hizo una reverencia y salió corriendo tras Naito.

-¡Naito-kun espera! Tengo algo que decirte.

-Dímelo rápido. Tengo que ir a practicar mi diálogo.- él se dio la vuelta con mirada seria.

Bien sabía lo que quería decirle. Lo había ensayado muchas veces. Pero ahora que la tenía delante, no se sentía tan confiado de que pudiera hacerlo bien. Ni siquiera sabía muy bien cómo había empezado todo eso. Pero se había convertido en algo interminable. Él apenas tenía tiempo para comer o descansar adecuadamente, ¿cómo podía preocuparse por una chica comprometida? Ni siquiera tenía tiempo para luchar o para intentarlo. Y ahora ni siquiera era capaz de dejarla marchar de su corazón. Ver su rostro emocionado hacía que sus huesos se rompiesen en mil pedazos.

-Es imposible encontrarte últimamente. Voy a casarme con Kimura el próximo verano. Quería que lo supieras antes que la prensa.

-¡Lo sé, me lo dijo Jin y es genial!- dijo Naito abriendo enormemente los ojos y haciéndole un gesto de aprobación.- ¡Felicidades! Tienes que ser muy feliz, ¿vale?

-Claro. Ahora tengo que marcharme.

-Bien.

Aya vio a Naito cruzar el pasillo con paso ligero y fue tras él.

Le vi desvanecerse en silencio, sin que nadie supiera que estaba allí en ese momento. Se apoyó en la blanca pared sin fuerzas y arrastró su débil cuerpo hasta el suelo, sintiendo el frío de la cerámica. Luego apoyó su hermosa cabeza sobre las rodillas, cubriéndose el rostro con el negro cabello. Su boca hizo una mueca de dolor. Y de repente. Una pequeña y clara lágrima bajó hasta la comisura de sus labios. Yo ni siquiera era útil para consolarle. Quise abrazarle con fuerza, confortarle, y decirle que todo estaría bien aunque fuese mentira. Pero era cierto, a mí no me incumbía su dolor. Sólo podía verle sufrir en silencio y rezar porque algún día, su corazón fuese tan feliz y puro como el del siempre.

 

-¡Naito-kun!-exclamó el director.-¿Qué haces ahí sentado? Vamos a cantar un par de canciones improvisadas en un karaoke para Riko-chan, tienes que venir.

-Vale. –Naito se aproximó en silencio hacia donde estaban todos los miembros de la serie y se sentó sonriendo débilmente junto a varios compañeros.

-Naito-kun, canta algo. –dijo Riko.- Una canción bonita.- todos aplaudieron emocionados ante la idea de que el ídolo asiático cantase algo de su último álbum. Él se levantó dispuesto a hacerlo, pero Lisa lo interrumpió, al ver la cara de su amiga Aya.

-¿Cómo podría hacerlo? Dentro de un rato tiene que ir a ensayar, así que tiene que cuidarse mucho la voz. Que cante otro por él. Yo puedo hacerlo.

-Es cierto, él debe de resguardarse. Aya-chan, canta algo.

-¿Yo? Pero Riko, canto fatal. – Naito se volvió a sentar, aturdido.- Vale, lo haré. No os riáis mucho. ¿Una canción bonita no? – la futura novia asintió emocionada- No sé si será un poco triste, pero es muy bonita.- todos aplaudieron, y ella carraspeó para aclararse un poco la voz. La música comenzó a sonar en el monitor y ella cerró los ojos y comenzó a cantar.

-“When the evening shadows and stars appear, and there’s no one there to dry your tears, I could hold you for a million years, to make you feel my love”… – Naito la miró impresionado, mostrándole de nuevo aquella imagen que la chica tanto amaba de él, mientras los demás movían los brazos siguiendo la música- Lo siento, me he emocionado un poco. Voy a parar.

-Ha sido hermoso, Aya-chan. Tendré en cuenta lo que dijiste.- Riko asintió mientras Aya se secaba las lágrimas de los ojos y todos aplaudieron y fueron a abrazar a Aya.

-Esto es demasiado sentimental, ¿no creéis? Dejemos las cursilerías y regresemos a casa. Aún tengo mucho que hacer.- dijo Aya parando la emotividad del resto.- Vamos, mañana será otro día y hay mucho que hacer.

-¡Sí directora!-rieron todos.

-¿Quieres que veamos hoy algo?-preguntaron Lisa y Miyako, preocupadas.

-Hoy no. Prefiero descansar un poco. Hasta mañana chicas.

-Lo está pasando muy mal. ¿Deberíamos de hacer algo?

-Pero no podemos hacer nada, Miyako.

-¿Qué le pasa a Aya?-preguntaron Riko y Yukino.

-Nada, está sensible últimamente, pero se le pasará pronto. Creo. –respondió Lisa.- Regresemos, se ha hecho tarde.

 

 

-Ua, qué sed tenía. Practicar esos gritos me han hecho quedarme seco.- rió Naito mientras bebía con una pajita agua fría desde una botella.

Aya lo miró desde el maletero del coche donde guardaban las bebidas para todos con la nevera abierta. Aquella visión parecía sacada de un comercial de la televisión. Aunque en realidad cualquier cosa que él hiciera lo parecía. Su pureza era tan brillante que siempre la cegaba. Amaba las caras que ponía de felicidad por cualquier cosa insignificante.

Hacía una semana que no habían vuelto a dirigirse la palabra, desde la felicitación a Riko. Pero verle sonreír de nuevo la hizo sentirse algo aliviada, de que volviese a mirar el mundo bajo aquella capa de hermosa inocencia con la que él lo observaba constantemente.

-¿Por qué sonríe Aya-san?- preguntó él.

-Por esto.- Aya cogió una caja con bebidas y acercándose a Naito, le dio un golpe seco en el fondo de la botella de agua, que hizo que se derramase por su cara.

-¡EHHHHH!- exclamó él abriendo los ojos y frunciendo el ceño. -¿Por qué has hecho eso?

-¡Lo siento!

Aya salió corriendo con la caja entre los brazos mientras bajaba las escaleras que iban hacia el sótano. Él no podía saberlo, pero cuando fruncía el ceño, su cara se volvía extremadamente adorable. Ella hubiese querido abalanzarse sobre él y besarle en su suave blanca mejilla. Por eso echó a correr, para echar a volar sus sentimientos por los aires. Naito salió corriendo detrás de ella con la botella de agua abierta dispuesta a mojarla, pero Aya había cogido demasiada delantera. Cuando estaba a punto de cogerla, se paró en seco y gritó:

-¡AYA-CHAN!

De la impresión, ella tropezó con el penúltimo escalón y cayó el suelo con la caja de las bebidas.

 

Me sentí realmente estúpida. Como siempre. Cagándola de ese modo delante de Naito. Aunque él tenía la culpa por llamarme de ese modo, no tenía motivos para haberme caído de ese modo tan ridículo. Él bajó las escaleras de dos en dos y se agachó a mi lado.

-¿Estás bien?

-¿Me ves bien?- yo le eché una mirada fulminante y él comenzó a reír a carcajadas, llevándose las manos a la boca.- ¿Te ríes de la gente que no puede evitar ser descuidada? Qué horrible.

-¡Aya-chan!-exclamó corriendo hacia mí Heiji. De verdad que no sabía de dónde salía siempre aquel chico. Últimamente había ido a hacernos muchas visitas.- ¿Estás bien, te hiciste daño?

-No te preocupes, estoy acostumbrada a estas cosas.

-Qué mala persona, Naito. Déjame que te ayude.- Heiji me agarró por el brazo para levantarme, me recogió las botellas de plástico y volviéndolas a meter en la caja, me la llevó hasta arriba.

-Últimamente vienes mucho.

-Vengo a ver a Aya-chan.

-Qué bromista.- reí yo.- Como me has ayudado, te invito a la bebida que quieras.

-¡Cola!

-¡Vale!

-¿Debería de llevarte a salir después del trabajo? ¿Qué tal a tirar bolas de beisbol?

-Guay. Espérame, ¿vale?

-¡Claro!- Heiji le guiñó un ojo a Naito y él le hizo un gesto de aprobación, riendo.

____________

-¿Y Heiji?-preguntó Jin mientras hacía ejercicio en la alfombra.- últimamente sale a menudo.

-Con Aya-san.

-Parece que lo suyo marcha bien.

-Eso parece. – el timbre sonó repetidas veces y los chicos se levantaron de la alfombra.- ¿Quién será? No creo que el galán haya regresado ya y sin llaves.

-Naito-kun, Jin-kun. Vengo a encomendarme a ustedes.

-¡Yukino-chan!-exclamó Jin haciéndola pasar. Tras ella, tres enormes maletas ocupaban el vestíbulo- ¿Qué ocurre?

-¿Quieres algo para beber? ¿Té, agua…?-preguntó Naito mientras ponía las maletas en el salón. Ella negó con la cabeza.

-Siento ser tan maleducada viniendo a estas horas, pero la situación con mis compañeras de piso se hizo insostenible y me pusieron las maletas en la puerta. No se me ocurría ningún otro lado al que ir, porque no iba a allanar la casa de Riko y su prometido, y Lisa y Aya no tienen más habitaciones.

-No te preocupes por eso. Puedes quedarte aquí. Ya sabes que mi casa siempre está disponible para lo que sea.

-Será poco tiempo, de verdad. Te prometo que ayudaré con los gastos y encontraré algo pronto. Me siento tan avergonzada…

-Presta atención a Naito. Su casa es un hotel, no te sientas mal. No es culpa tuya lo que ha pasado.

-Puedes quedarte con la habitación blanca.

-Muchas gracias Naito. En compensación por la hora, ¿preparo un té?

-Vale. – dijo sonriendo él- ya sabes dónde está todo. Coge lo que necesites.

-Claro. Naito, ¿y esta bebida de coco? ¿Vienen primos pequeños a visitarte quizás?- Yukino apareció en el salón con varias bebidas de coco de niño que había encontrado en una estantería. Jin miró a Naito con el ceño levantado.

-Eso Naito, por qué.

-A Aya le gusta mucho esta tontería de niños.

-Sí. Es que me lo dijo la última vez y como últimamente está viniendo mucho por aquí con Heiji, pensé que sería bueno tener un par guardados.

-Es verdad. Pero deberías ponerlas en la nevera, ¿no?

-Cierto. Ponlas tú Yukino, ya que vuelves a la cocina, ¿vale? Cielos.- dijo mientras la chica se iba a preparar el té- Ahora vamos a tener aquí a toda la peña cada dos por tres. Oye- Naito abrió los ojos de repente- Si vive con nosotros, tarde o temprano se dará cuenta. ¿Tendremos que contarle el plan secreto de Heiji con Aya-san?

-Es verdad. Seguro que él se lo suelta nada más entrar por la puerta.- rió Jin- Por cierto, que detalle tuviste comprando eso.

-Es que soy guay, ya lo sabes.

-Vayamos a charlar con Yukino, Mr. guay.

 

Yukino: Adivinad dónde me voy a quedar hasta que encuentre un sitio apropiado.

Miyako: No soy adivina, así que ve largando.

Lisa: ¿Pero estás bien? Dijiste que estabas vagabundeando por ahí casa.

Maho: Eso. Perra, no nos cogías el teléfono.

Yukino: ¿Está Aya por ahí ya? ¿Ha llegado de su salida con Heiji?

Aya: ¿Cómo sabes que salí por ahí con Heiji?

Aya: Como sea lo que creo que es te mato.

Yukino: Me estoy quedando en casa de Naito, sí. Con Heiji y Jin. ¿No es el sueño de cualquiera? ^_^

Maho: MALDITA, MORIRÁS.

Lisa: Esto no es justo. Todo el mundo ve a Jin menos yo. Os estoy odiando cada vez más.

Aya: Yukino, te juro que como le toques un pelo a Naito mueres.

Yukino: estás bien pillada por él, eh… seguro que el otro día te pusiste mal por eso. ¡Tranquilas! No haré nada. Aunque puedo ver muchas cosas…

Aya y Lisa: HXSHFBCXNMMJCHXJCXK >.<!!!

Yukino: Es broma, es broma. Venid mucho por aquí a partir de ahora.

Aya y Lisa: te adoramos Yukino ❤

 

-¿Se puede saber qué haces haciendo una videollamada ahora?-preguntó Miyako

-Shh, es importante. No lo podía decir por el What’s Up con Aya en la conversación.

-¿Qué pasa?-preguntó Lisa.

-Es muy fuerte. Al parecer, Heiji está por Aya.

-NO.

-Sí. Va diciendo por toda la casa que es su Natasha- explicó en voz baja Yukino- Sé que Aya está pillada por Naito desde siempre y que ella cree que sale con un amigo, pero lo cierto es que Heiji quiere declarársele.

-Dios mío. Aya va a morirse. Deberíamos de contárselo.

-Ni hablar Maho. Al parecer, está compinchado con Jin y Naito. Naito le cuenta cotilleos de Aya y Jin le acompaña al estudio.

-Pobre Aya.- dijo Lisa, chasqueando la lengua.- Hey, cómo es Jin en casa- susurró.

-Adorable. Su habitación es beige y siempre va por ahí con rebecas de lana. Desde que he llegado no ha parado de leer una revista. Según Naito, se la pasa leyendo y ensayando cuando tiene tiempo libre.

-¿Y Heiji?-preguntó Miyako.

-Va de aquí para allá diciendo Natasha por todos lados. Es muy cómico. Creo que le divierte actuar como un enano, aunque sea el responsable de todos estos. Bueno, os dejo, que me van a pillar cotilleando. Nos vemos mañana.

 

-¿No habéis escuchado un gato últimamente maullar por aquí cerca?-preguntó Aya a las chicas.

-¿Es por eso que estás a cuatro patas buscando debajo de los coches?-preguntó asombrada Maho.- Levántate por Dios, no les des ideas a esos de ahí- dijo señalando a los actores de reparto.

-Ey, qué mal pensada, Maho. ¿No ves que parece una chiquilla?- rió Riko.

-Como sea- dijo Aya levantándose- parece que no está por aquí- Serán alucinaciones mías.

-¿Con qué sueña Aya-san?-preguntó Naito incorporándose a la conversación. Todas se pusieron nerviosas.

-Oh, es que creía que había oído a un gato. Pero creo que sólo eran imaginaciones mías. ¿Qué quería?

-Es que venía a vengarme por lo del agua. Lo siento de antemano.

-¿Qué has hecho Naito-kun?-preguntó Lisa.

Él sacó la mano que llevaba oculta tras la espalda, mostrando el gorro de lana blanco de Aya manchado de chocolate líquido. Todas las presentes se llevaron las manos a la boca.

-¡¿QUÉ LE HAS HECHO?!-exclamó Aya enfadada.- Te has pasado un montón. Devuélvemelo.

-No quiero. – Naito sacó la lengua y comenzó a reírse.

-¡Naito-san devuélvemelo!

Aya comenzó a correr tras Naito mientras todos se reían en el aparcamiento. Para el reparto y los cámaras eran un espectáculo andante. La chica se puso a saltar para intentar agarrarlo, pero él era demasiado alto y al estirar el brazo, no alcanzaba. Naito se reía a carcajadas mientras la pobre directora intentaba coger su gorro manchado. Él daba vueltas, mareándola, hasta que ella se puso delante del chico y le quitó el gorro de un solo golpe.

-Idiota. Era mi favorito.- enfadada, y ante la mirada seria del cantante, se fue dando zancadas hasta dentro del estudio.

-¡Aya-san! ¡Aya-san espera, lo siento!- uno de los actores cogió a Naito y se lo llevó con el resto.

-¿Eso también es parte de la investigación para Heiji, hacerla enfadar?-preguntó Miyako.

-Quién sabe. Pero se lo estaba pasando bien.- respondió Riko- ¿Tal vez consistía en comprobar cuánto le gustaban los gorros porque Heiji quiere regalarle algo?

-Tal vez.- dijo Yukino- Vamos a buscarla, estaba echando chispas. Conozco un truco para quitar manchas de chocolate.

 

-¿A quién buscas?-preguntó Riko a Naito.

Fuera, ya había oscurecido hacía tiempo y llovía a cántaros. Quedaban muy pocos compañeros de reparto en el estudio aún, casi todos se habían marchado.

-¿Eh? ¿Qué haces aún aquí?

-Tenía algo que comentar con vestuario. Me estaban ayudando a preparar una escena, tomando medidas y eso. Pero no me has contestado, a quién buscas.

-A Aya-san. Me siento muy mal por haberle arruinado el gorro. No sabía que le tenía tanto aprecio. Llevo toda la tarde intentando disculparme, pero parece que está muy enfadada.

-Es verdad, parece muy enfadada. ¿Qué llevas ahí?

-Oh, como me sentía tan mal le he ido a comprar un gorro parecido al que tenía.- dijo Naito mostrando un gorro blanco de lana gruesa sin borlón.

-Pues lo siento por ti, porque se marchó hace como una hora a casa. Dáselo mañana, no te preocupes.

-Pero quería dárselo hoy.

-Bueno, si quieres te doy la dirección de su casa y te pasas un momento.

-No sé si es adecuado ir y molestarla…

-No importa. Si van a ser dos minutos. Seguro que lo agradece.

-Bueno, dame esa dirección entonces.

Naito se paró frente al piso que indicaba el GPS. No era muy alto, tendría como unos seis pisos. En la parte de abajo, había una tienda de comestibles que a causa de la tormenta estaba cerrando. El chico entró en el vestíbulo junto a una señora mayor y se montó en el ascensor con ella.

-¿A quién vienes a ver?

-A Aya-san. No sé si la conoce. Vive en el piso cuatro.

-Oh, sí. Pero te aviso que no está. Hace un rato fui a hablar con ella pero no había nadie en casa.

-¿Seguro?

-Pues claro. He subido un par de veces ya. Soy la casera y tenía que hablarle de la mensualidad. La he llamado pero no me coge el teléfono, es raro.

-Gracias. Entonces bajaré. Buenas noches. – Naito marcó el número de teléfono de Lisa- Soy yo. ¿Está Aya-san por casualidad contigo?

-No. Me dijo que iba a casa temprano. ¿Por qué no la llamas?

-Es que no me coge el teléfono.

-Qué raro.

-Fui a su casa.- Lisa se atragantó al otro lado de la línea- Me encontré a la casera y me dijo que no estaba en casa y que no le cogía el teléfono y estaba preocupada.

-Recibido. Seguro que se ha entretenido de camino a casa en una tienda manga que hay al lado. Iba a salir a comprar algo ahora allí. Luego te llamo cuando la encuentre.

Pero Aya no estaba en la tienda manga. Lisa, preocupada ya, la llamó al móvil, pero no contestaba. Avisó a las chicas y a Heiji, pero no estaba con nadie. Todos creían que se había marchado a casa. Aquello era muy extraño, porque Aya no conocía a nadie más y con la tormenta, ella debía de estar en casa desde hacía varias horas. Ni siquiera cogía el teléfono. A nadie. Tokio era demasiado grande y no tenía opción de contactar con ella.

-Naito-kun, Aya no está en ninguna parte. No coge el teléfono y no está con los chicos.

-¿Has llamado a Heiji? Últimamente salen mucho juntos.

-Heiji está en casa de sus padres. Me dijo que iba a salir a buscarla, pero le tranquilicé. He llamado a las chicas y vamos a buscarla en los sitios en los que puede estar, así que no hay problema.

-Yo puedo ayudar también. Le diré a Jin que se venga, buscaremos más deprisa.

-No es necesario. Y tenéis que descansar. Cuando la encontremos te llamo. Ella es así, no hay de qué preocuparse.

-Es verdad. Ya me dices.

-¿Qué pasa?-preguntó Jin saliendo de su habitación.

-Aya-san no aparece por ninguna parte. Con semejante tormenta y está ilocalizable. Pero las chicas van a buscarla, así que sin problemas. – dijo Naito estirándose en el sofá.

-¿Sin problemas? ¿Sabes lo grande que es Tokio? Todo está oscuro y colapsado por la tormenta. ¿Dónde puede ir una persona que no tiene familia aquí? Debería de preocuparte. Creía que te llevabas bien con ella.

-¿Dónde vas?

-A vestirme. Voy a buscarla con el resto.

-Espera, te acompaño. En serio… dónde puede andar. Haciendo que todos salgan a buscarla con este tiempo.

Jin y Naito bajaron de sus coches y se reunieron con los demás en la puerta de una cafetería conocida.

-Yo voy a buscarla en las cafeterías de anime que frecuenta.- dijo Lisa.

-Voy contigo- le contestó Jin.

-Maho y yo iremos a los recreativos y a las tiendas de música.-prosiguió Miyako.

-Yukino y yo iremos a las librerías.- dijo Riko.- Naito, puedes acompañarnos si quieres.

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