Love Winter (冬の愛)

Imagen: Virginia Ramírez

Imagen: Virginia Ramírez

Love Winter, la nueva novela multicultural de Virginia Ramírez, narra la historia de la unión de dos culturas diferentes: la Occidental y la Oriental, en un Tokio moderno en el que las tradiciones aún son una constante. Aya, una escritora y guionista irlandesa, se encontrará en una ciudad desconocida en busca de sus propios sueños. Donde por cuestión de suerte o destino conocerá a su amor platónico, un ídolo musical nipón. Aquí la primera entrega en exclusiva.

Allí estaba, parada ante aquel estúpido teléfono que no sonaba. Debía de parecer extremadamente ridícula, tirada en la madera de mi piso, resoplando todo el día y mirándole. Como si por echarle la mirada fulminante que le estaba ofreciendo en aquel momento fuese a sentirse intimidado y sonar.

A mi lado, tirados en el suelo, tenía envoltorios de gelatina en barra, un bol de ramen comido de la tienda de abajo, una botella medio vacía de bebida de coco y la última revista manga del mes. Aquel martes había hecho toda mi vida en esa porción de suelo. Con el portátil había comenzado un nuevo guión, había visto la tele, escuchado música y leído. Había avisado a los pocos amigos que tenía en la ciudad de que no llamasen al fijo ni al móvil. Temía que la línea estuviese ocupada. Y total para qué. Ya había oscurecido y allí estaba yo en penumbra, temiendo perder un segundo de mi vida en levantarme a encender la luz. Resoplando, a las diez y seis minutos (lo sé porque acababa de mirar el reloj del portátil), me levanté. Y se hizo la luz por fin. Recogí toda la mierda que tenía en el brillante suelo y fui a mi habitación a recoger la ropa para ducharme. Suspirando, fui al baño y dejé el agua de la bañera correr.

Sabía que era absurdo. Pero así soy yo, absurda y ridícula. Haciendo cosas vergonzosas como hacer mi vida en un trozo de suelo por esperar una llamada en mi único día libre de la semana. Para empezar odiaba que mi día libre fuese un martes. En fin, no había muchas cosas que pudiese hacer una chica de 24 un día entresemana. Mis dos amigas también eran compañeras de trabajo y casi nunca coincidíamos en el día que librábamos.

Me miré en el espejo del cuarto de baño resoplando. Ni siquiera me había quitado el moño del pelo en todo el día. Como siempre la gomilla se quedó atorada y tuve que tener una lucha ardua con ella hasta vencer. Entonces el móvil sonó. Fui a por él al salón de mala gana. Pero cuando vi que era un número privado el corazón se me desbocó.

-¿Aya?- dijo la voz de un hombre al otro lado del aparato.

-¡Sí!

-Soy el productor. Resulta que tu jefe confía mucho en ti. Tus libros se venden bien también y tu idea era buena. Supongo que me convencieron algo rápido. Últimamente parece que le estoy dando demasiadas oportunidades a los nuevos…

-Disculpe, qué quiere decir con eso…

-Te gusta escucharlo, ¿no es así? Está bien, enhorabuena. Eres la directora creativa y la ayudante del guionista de My Dear Boss.

-¡Gracias señor, le prometo que no los defraudaré, haré mi mejor esfuerzo! ¡Gracias!

-Sí, sí… ven el lunes a primera hora al edificio principal. Tenemos que ponernos de acuerdo y mirar a los actores.

Cuando colgué el teléfono tiré el móvil al sofá negro y comencé a dar saltos y a gritar de la alegría. Luego recordé que ya era tarde y me tapé la boca con las manos. Aquel sin duda era mi mejor día libre de la historia.

Trabajaba en un gabinete de comunicación escribiendo artículos de opinión. Siempre supe que valía para esto. En fin, era lo único en lo que era buena. En sentarme delante del ordenador y pasarme las horas escribiendo. No se me daban bien los deportes, ni la pintura. No era buena en ciencias de ningún tipo y la entropía me perseguía. Pero cuando me ponía delante de una pantalla todo cambiaba. Era la mejor en rellenar hojas. Y lo hacía relativamente bien. Al comenzar a escribir en el gabinete mi jefe me dio la oportunidad de publicar un libro. Él tenía los contactos. Y tras ese libro, vinieron otros dos. En apenas dos años conseguí hacerme un nombre en la industria del libro. Muchas chicas jóvenes del país compraban mis libros. Por casualidad (aunque para mí fue cosa del destino), llegué al despacho aquel día en el momento justo.

El director del gabinete mantenía una conversación con un amigo. Por la charla supe que era uno de los productores de la cadena KBS. Y me dijeron que querían comprarme los derechos de autor por mi último libro publicado para hacer un dorama. En ese momento mi mundo dio un giro de 360 grados, haciendo que me marease. Había venido a Japón para cumplir mi sueño. Amaba los doramas y el anime y en mis ratos libres escribía novelas. Siempre quise ser una escritora respetable, aunque no tenía la confianza de que fuese lo suficientemente buena para eso. Era feliz con mis tres libros en el mercado y estaba escribiendo un cuarto que los lectores esperaban. Jamás podía pasárseme por la cabeza que uno de mis libros se convertiría en un dorama.

Mi cabeza estallaba de la felicidad. No sabía qué había hecho el jefe, pero me habían dado el puesto de directora creativa para dirigir mi propia novela. Todo estaba ya casi preparado. La cadena y yo habíamos firmado un contrato, me habían pagado por los derechos de la obra y la audiencia estaba deseando que saliese. El dinero para la producción estaba, el equipo estaba casi completo. Sólo quedaba la parte más importante: los actores. Tener que esperar toda una semana para reunirme con mis nuevos compañeros de trabajo se me hacía insoportable.

Entonces recordé que el agua seguía corriendo en la bañera. Pegué un grito agudo, solté el móvil sobre el sofá y salí corriendo al cuarto de baño.

La luz del iPhone le sacó un poco de su somnolencia. Tumbado sobre su cama de sábanas grises, acariciaba a Ji-Ji entre los ojos mientras ella ronroneaba en su regazo. Le gustaba vivir solo, aquella paz y serenidad al saber que ninguna disputa era posible. Pero en ocasiones, el silencio le parecía demasiado pesado.

Estaba tan cansado que apenas tenía fuerzas para coger el móvil y desbloquearlo. Llevaba una vida agotadora. Haciendo ejercicio diariamente, ensayando bailes y grabando en el estudio, componiendo canciones, dirigiendo el próximo tour, dando señales de vida por Twitter… apenas le quedaba tiempo para comer o dormir. Por suerte trabajaba con amigos. Su vida social se concentraba en ellos últimamente. Afortunadamente  no tenía trabajos independientes en doramas. Aunque el último había sido un éxito, quería alejarse de guiones e incansables horas de grabación por una temporada.

No pudo evitar sonreír ante la estupidez de Heiji. Le encantaba mandarles fotos por What’s Up haciendo el tonto. Se habían visto hacía apenas una hora y ya estaba dándoles la lata de nuevo. Naito rió a carcajadas al verle con una pinza rosa de chica recogiéndose el flequillo.

-En serio… quiere picarse conmigo.- Naito dejó a Ji-Ji en el suelo y rebuscó en el armario, cogiendo el gorro del hanbock del último dorama tradicional coreano que había hecho. Se lo puso y empezó una videollamada con Heiji y Juichi. En el otro extremo, los dos chicos comenzaron a reírse al verle danzando con el gorro puesto- Es imposible que te compares conmigo, Heiji.

-Maldito… ¿ni siquiera una pinza de mi hermana te hace competencia?

-Sois horribles, me estaba quedando dormido y me venís con estas. Yo le doy el voto a Heiji, ya que ha tenido la idea.

-¿Lo ves? Juichi sí que es mi amigo. Ahora sí que me voy a dormir.

-¿Nos abandonas por soñar con tu Natasha?- preguntó asombrado Naito. – Encima que me he levantado y todo para coger el gorro… qué fuerte. Haces que gaste energía para nada.

-Tu ríete, pero algún día encontraré a Natasha de verdad y veréis.

-Sigues con eso de Natasha desde aquel show de televisión- dijo bostezando Juichi- Maldito el momento en el que el presentador te preguntó el nombre ideal para tu novia. Me voy a dormir, no molestadme más o me enfadaré.

-Hasta mañana, te quiero- gritó Heiji, pero Juichi desconectó.- Hoy está de mal humor para bromas. Bueno, te dejo que tengas tu momento de intimidad con Ji-Ji. Nos vemos.

-Bueno, ya estamos todos. Ella es Aya, la creadora de la novela y la directora creativa.

Todos en la mesa de reuniones, incluida la aludida, agacharon la cabeza en señal de respeto. Allí estaban los productores, el director, el montador, la guionista, los técnicos de sonido, las chicas de vestuario, los de maquillaje, publicitarios, ayudantes… aquella reunión era sin duda seria. Ella sabía que sin duda lo más difícil sería encontrar a los artistas adecuados. Aunque en Japón sobraban los actores con talento. Tal vez ese fuese el mayor problema.

La chica que estaba sentada al lado de Aya, tecleaba fervorosamente en el portátil, como si su vida dependiese de ello. Al ver su mouse de Vampire Knight sonrió. Sabía que se llevarían bien. En su camisa ponía que se llamaba Miyako. Llevaba el pelo muy corto de color negro y unas grandes gafas de pasta del mismo color. Su ropa era sin duda la de una rockera. Sus botines de tachuela eran tan altos que Aya se preguntó cuánto mediría con ellos puestos.

-Todos sabemos que no sólo es importante la calidad del trabajo, también tener contenta a la audiencia. Probablemente yo tenga en mente algunos nombres, pero es mejor hacer un pequeño sondeo a ver qué opina la población. Hay que tener en cuenta que va dirigido a un público joven relativamente. – el director era un hombre de un cincuenta serio y rígido. Sin embargo su mirada parecía dulce y amable.

-He buscado en Internet algunas opiniones.- dijo Miyako de repente mirando al frente- Sobre todo las que están publicadas en la KBS. Hay muchos nombres por supuesto, pero les he dejado una lista con los que más se repiten. No obstante, creo que es importante que cada uno diga sus nombres. Ella es de gran ayuda, porque nadie mejor que ella conoce los personajes.- Miyako miró a Aya y le sonrió afablemente. La chica irlandesa sintió que iban a llevarse bien.

-Bueno… Megumi es dulce y adorable. Es pura e inocente. Así que creo que alguna de estas actrices harían su papel apropiadamente. – todos miraron el papel que señalaba Aya con interés.

No estaba acostumbrada a ese tipo de reconocimiento. Todos la trataban con gran respeto. Le hacían reverencias y la llamaban de usted pese a que sólo tenía 24. Sus opiniones eran tenidas en cuenta con una seriedad que asustaba. Aquello sin duda debía de ser el cielo. Le pagaban por hacer lo que más amaba en ese mundo. Hacer felices a las personas contando historias.

-Bueno, todo está casi decidido. Sólo queda el protagonista principal. ¿Quién debería de interpretar a Akira?- todos cuchicheaban en voz baja- Últimamente hay una tendencia a coger cantantes famosos para interpretar papeles principales para atraer a la audiencia. No obstante carecen de habilidad porque no han sido formados para ello. Hay muchas críticas al respecto.

-Pero no es tan malo, ¿cierto?- habló una chica de vestuario llamada Maho.- En fin, yo no puedo opinar mucho, pero es difícil encontrar buenos atuendos para actores veteranos. Además, por muy bien que actúe, la audiencia necesita alicientes para quedarse. No digo que elijáis a alguien sin experiencia, pero creo que un cantante que haya hecho varios papeles importantes anteriormente podría servir.

Maho tenía un rostro duro. Sus ojos eran tan serios que daban un poco de miedo. Llevaba una gran melena castaña hasta la cintura y tenía los brazos cruzados sobre su jersey de punto mostaza. No le pegaba para nada defender esa postura. En el fondo, Aya creía que era la típica chica adicta a los chicos guapos de las series. Pero más que eso, no se avergonzaba de admitirlo en público.

-Ey- susurró Miyako a Aya- Mira.- Aya miró el portátil de la chica. En él apareció una foto de Naito, Juichi y Heiji.- Si vamos a ir a por chicos guapos y profesionales cogería a uno de estos. Aunque no quiero darle el gusto a Maho-chan de vestirlos.- Aya no pudo evitar ponerse nerviosa.

-Ni hablar. Soy el director y digo que ante las críticas, es mejor coger a un buen profesional. No es como si no hubiese profesionales guapos, si es lo que os preocupa. Aya, tú eres la escritora y debemos de tomar las decisiones juntos. Eres extranjera, así que para hacer a Akira debes de haberte inspirado en alguien. Dime en quién y le cogeremos.

Todos la miraron impacientes por conocer su respuesta. Aya miró la foto del grupo de Jrock y se puso nerviosa por momentos. La mirada de aquel chico la descomponía siempre.

-No pensé en nadie en especial. Simplemente escogí las cualidades de un montón de personajes de doramas que había visto adaptándolas a la personalidad de Akira. No me importa a quién escoja. Ya que usted es el director y es un profesional que lleva mucho tiempo en esto, no me atrevería a contradecirle.- Iroshi le sonrió.

-No se hable más entonces. Cogeré a quien quiera.

-¿A quién entonces?-preguntó Miyako con la ceja levantada.

-A Jin Watanabe. Creo que él servirá y hace poco hablé con él y me dijo que le gustaría participar en otro drama.

-No está mal con el señor mayor- le susurró de nuevo Miyako- Yo hubiese preferido a Saito Tomohiro puestos a elegir, pero bueno.

-Pero él está casado con Ayaka. No hubieras tenido oportunidad.- Miyako la miró con mala cara, luego le sacó la lengua.

-Bueno, solo soñaba un poco. Empezamos a grabar en un mes si los actores firman el contrato. Ua, estaré tan ocupada haciendo el guión… cierto, me tienes que ayudar tú, ¿no?- Aya asintió encantada- al fin y al cabo eres la directora creativa.

-Aya- la llamó el director.- Ven mañana por la tarde después de tu trabajo. Hablaremos de lo que podemos hacer para que empieces a trabajar en el guión con Miyako. Ahora puedes irte, has sido de gran ayuda.

-Aya, vamos, te invitamos a un café.

Aya siguió a Miyako y Maho hasta un café cercano. Parecían buenas amigas. Fuera de la reunión, Maho cambió su actitud seria y comenzó a bromear y a contar chistes.

-Por cierto, siento si te ha molestado que te tuteemos. Ya que tenemos la misma edad, pensé que estaría bien, pero si crees que es maleducado…

-No te preocupes, Miyako. En Dublín solemos llamarnos por el nombre de pila siempre. Así que me siento un poco mejor así.

-Cierto. Es absurdo que te diga esto después de escribir en un gabinete y publicar tres libros, pero hablas muy bien japonés. Además, ¿por qué Tokio para vivir, viniendo desde tan lejos?

-Bueno, Maho… supongo que soy una de esas fanáticas por lo oriental. Amo vuestra cultura, siempre lo hice. No me gustaba mucho la forma de hacer las cosas de mi país ni cómo era la gente. Siempre vi refrescante vuestro estilo de vida, aunque me llamaran rara. Así que estudié mucho para poder vivir aquí algún día. Tengo pocos sueños, pero parece que todos se están cumpliendo. Eso me asusta un poco.

-Cambiando de temas trascendentales a triviales.-dijo Miyako- Antes dijiste que te basaste en un cúmulo de dramas. Pero seguro que te fijaste en alguien especial. Así que dinos. Sé que el director dio un poco de miedo.

-Nadie en especial, en serio.

-Venga ya- respondió Maho- Me quieres decir que para elegir esos rasgos no te fijaste en nadie.

-Bueno, siempre me gustaron los chicos con el pelo negro que aparentaban tener una personalidad fría. Así que supongo que me basé en mi propio gusto.

-Bueno, tenemos mucho tiempo. Con esa descripción no hay tantos chicos famosos que salgan en doramas por aquí. Podemos averiguarlo, ¿cierto Maho-chan? – su amiga asintió.

-Os puedo decir que estoy encantada con Jin como protagonista.- dijo Aya- Me encanta ese chico.- las amigas comenzaron a dar grititos.

-¿Verdad? No me puedo creer que vaya a vestir a Jin. Ojalá y se me escape alguna aguja sin querer.

-Qué mala Maho-chan. Ahora que lo pienso… Aya-chan, te pusiste nerviosa cuando te enseñé la foto de NHJ antes. ¿no será que te fijaste en alguno de ellos para Akira? Los tres tienen el pelo negro. Vamos, ni que fueras a conocerle. Dinos.

-En serio. Sois muy pesadas.- Aya le dio un sorbo al capuccino mientras se sonrojaba- La verdad es que de entre todos los cantantes japoneses, adoro a Naito.

-¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHH!-exclamaron las dos mientras el camarero les pedía por favor que bajasen la voz para no molestar a los clientes.

-Lo sabía. El único que aparenta ser frío y no lo es, es Herotic. Es lógico, claro está. Quién en todo Asia no se vuelve loco por él.

-¿Herotic?

-¿No lo sabes Aya?-preguntó Maho- En Corea del Sur le dicen Hero, porque es como un héroe. Así que unimos Hero con Erotic y quedó eso. No le digas a nadie. Más ahora que tendrás que hablar con Jin a menudo en la grabación si acepta. ¿Sabes que vivió con Herotic no?

-Lo sé.

No me lo podía creer. Aquel era el primer día de grabación de My Dear Boss y yo estaba en él. El corazón me iba dando saltos como un icono de Messenger. Iba a tener la oportunidad de dirigir junto a Iroshi mi propia novela, dando consejos sobre los planos, el guión e incluso el vestuario y los escenarios. Aquello era genial. Iba a trabajar con Maho-chan y Miyako-chan e iba a conocer a actrices y actores reconocidos de Japón.

El ambiente era bueno en el estudio. Todos charlaban animadamente con los papeles de los guiones que habíamos hecho Miyako y yo un mes atrás. Iroshi estaba con varios ayudantes dirigiendo y programando el sonido y las cámaras. El productor también andaba cerca.

-Mira, ahí están Rika y Yukino. ¿Sabes quién son verdad?

-Claro, Miyako-chan. He visto muchos dramas suyos, son geniales actuando. Me he reído mucho con sus escenas. Me dan envidia. Siendo modelos, actrices y cantantes de una banda a la vez. Aunque debe de ser agotador.

-Lo es. Ey, voy a presentártelas.

-Bromeas. Sé que eres muy natural, pero plantarte así frente a dos grandes estrellas, por muy amables que sean…

-Aya-chan, no digas tonterías. Vamos.

-Atención- dijo Iroshi haciendo que todos se callasen. Me cogió y me subió encima de una plataforma de madera que había junto a la silla del director y las cámaras- Ella es Aya, la escritora y directora creativa. Tratadla bien.

-Cuídenos por favor- dijeron los actores, incluidas Rika y Yukino. Cuando las vi hacerme una reverencia se me puso la carne de gallina. No del todo por ellas. Más bien por él.

Jin también estaba allí. No sé cuándo había llegado, pero era mucho más lindo en persona. Sus grandes ojos almendrados y su pelo castaño le quedaban perfectos con el tono de su piel. Su sonrisa era encantadora. Era cierto. Su cuerpo musculoso no quedaba desapercibido para nadie, pero al margen de eso, Jin me encantaba. Era amable con todos, amistoso y divertido. No tenía pájaros en la cabeza ni era creído. Era un encanto con sus compañeros de trabajo y con las fans. Era muy educado y cariñoso. A todos les encantaba trabajar con él porque daba buena energía al set de rodaje. Sus dramas siempre me habían encantado. Cuando supe que había vivido con Naito por tres años en el mismo piso mi imaginación fluyó demasiado deprisa. Saber que podía tener la oportunidad de hablar con uno de sus mejores amigos me ponía nerviosa. Por no mencionar que Jin ponía nerviosa a cualquiera.

Estaba repasando el guión en un descanso cuando Miyako me cerró el libro y me agarró de la mano.

-¿Dónde diablos estará Maho-chan? Tantas ganas que tenía de ver a Jin y no la he visto dar señales de vida. Como sea, – Miyako se puso junto a Riko y Yukino y le tiró del pelo por detrás a Riko. Yo no sabía dónde meterme. Aquella chica era temible.

Riko se giró de mal humor. Entonces su cara cambió por completo.

-¡Miya-chan!-exclamó la actriz dándole un abrazo mientras reía- Debí de haberlo supuesto. Sólo tú podrías tirarme del pelo sin morir en el intento. – Riko me miró e hizo otra reverencia. De cerca era mucho más guapa. Su piel era blanca como la porcelana, sus ojos grandes y claros, sus pestañas inmensas y su pelo tan brillante que dolía mirarlo. Era la típica belleza oriental a la que te costaba trabajo dejar de mirar. Yo no es que fuese fea, pero a su lado cualquiera era el patito feo.

-Riko, te presento amistosamente a Aya-chan. Sé que será difícil, porque tú eres muy correcta y siempre separas trabajo y amistad, pero deberías de tratarla como a mí. Ella, Maho-chan y yo nos hemos hecho muy amigas. Aya es genial.

-Lo supongo. Encantada de conocerte, señorita Aya. Es todo un ejemplo a seguir. Tan joven y has conseguido tanto… yo también quisiera tener la oportunidad de dirigir algún día. Oh, ella es Yukino.

-Encantada de conocerte- dijo en un inglés fluido ella. Yukino era tan bella como Riko. Pero tenía una belleza salvaje. Llevaba el pelo corto y recto de color rubio blanquecino y los ojos muy pintados. A diferencia de Riko, ella era más del estilo natural de Miyako y Maho.-Hola Aya-chan- Yukino me dio un beso en la mejilla y me preguntó- esta noche pensábamos quedarnos a ver una película en mi casa, ¿vendrías? Si me dices que no te prometo que no te haré caso en el rodaje jamás.

-Ya pareces Keiko y todo –reí.

-¿Verdad?- contestó Riko- es fácil para esta tonta, dado que se comporta como el personaje normalmente. Tan despreocupada… ¡Jin-chan!

Cuando Jin dejó de hablar con Iroshi y se giró para mirar hacia nosotras el corazón me dio un vuelco. Aquello era demasiado para mí. Primero descubrí que Miyako y Maho no eran simples trabajadoras. No sólo eran amigas de esas dos celebridades, sino que ellas por sí mismas lo eran. Maho tenía una marca de ropa y Miyako era una reconocida guionista. No es que me volviese loca por algo como eso. En fin, había estudiado periodismo en Dublín y cosas como esas me parecían normales. Pero no era normal que pasara en mi entorno.

Yo solía ir a hacer entrevistas a famosos despreocupadamente. Para mí eran personas normales y corrientes. No me ponía a gritar o a pedirles autógrafos. Tratar con ellos era parte de mi trabajo anterior. Pero cuando vi a Jin acercarse a nosotras el corazón se me hizo un puño. Me puse tan nerviosa, que me quedé mirando a un punto fijo del croma verde de la pared de enfrente.

-Riko-chan. Hacía mucho que no nos veíamos. Yukino-chan. Estáis tan guapas como de costumbre.

-Tu en cambio estás más lindo que de costumbre- dijo Yukino y Jin se rió.- Oh, estas son dos amigas nuestras. Miyako-chan y Aya-chan. Bueno, ya la conoces porque es nuestra directora, pero es una amiga.

-Es un placer trabajar contigo.- Jin me extendió la mano y yo tragué saliva. No estaba tan nerviosa desde la última vez que expuse en la universidad en clase. Y eso fue 5 años atrás- Gracias por contar conmigo.

-No me las des, Iroshi te tiene mucho aprecio.

-¡Venid aquí!

Maldije una y mil veces a las chicas de vestuario, porque me dejaron tirada con Jin y yo no estaba en condiciones de hablar fluidamente. Suerte que nunca se me notó cuando me ocurría. Cuando sus ojos me volvieron a mirar directamente no pude evitar pestañear varias veces seguidas.

-La historia está muy bien. A mí no se me hubiese ocurrido, tienes mucho talento.

-Gracias, pero sólo mezclé un poco de todo lo que había visto. Me alegro mucho que hagas de Akira. He visto alguno de tus trabajos y creo que eres un actor genial.

-Gracias por tenerme tanta estima. Te prometo que me esforzaré. Es difícil, porque yo soy tan genial y tierno y Akira es tan frío…- yo me reí y él sonrió encantadoramente.

-No te preocupes, si supiste hacer bien de Kim, podrás hacer a Akira sin problemas. Me divertí mucho con esa serie. Así que creo que el papel te va muy bien.

-Gracias. Es un placer poder hablar tan cómodamente. Por regla general sólo me hablan de dramas las fans.

-Yo también soy una fan. Sólo que superior, porque dirijo a gente guay.- Jin rió de nuevo.

-Oh, me dijo Riko-chan que hoy veríais una película. Estoy tan cansado que dudo que pueda ir, pero para la próxima tenemos que salir todos juntos a tomar algo.

-Claro. Ahora deberías de ir a prepararte el guión para la siguiente escena. – Jin cambió su tono informal y haciendo una reverencia, se fue corriendo en busca de sus papeles para estudiárselos.

Cuando le contase aquello a Lisa no se lo iba a creer. Aunque tal vez me estaba odiando a mis espaldas ya. Como era la directora creativa, la había recomendado para hacer de cámara. Lisa y yo habíamos venido juntas de Dublín a Tokio. Siempre fuimos muy amigas porque compartíamos los mismos gustos. Mientras veíamos animes y dramas solíamos decir que ella sería la cámara y yo escribiría las historias. Y ahí estábamos, haciendo eso en un drama en el que aparecía nada menos que Jin.

-Perra- me dijo en inglés. Cuando hablábamos juntas era el único momento en el que descansábamos de hablar en japonés- Soñamos esto juntas, ¿por qué leches tienes que conocer tu a Jin antes que yo?

-Bueno, tú has estado más cerca de su cara antes que yo. Te recuerdo que llevas grabándole toda la mañana.

-Es cierto. Eso te corroe, ¿eh?

-Profundamente. Dios, es tan kawai.

-Como no me lo presentes te juro que iré a vivir a tu casa y te mataré lentamente.

-Sí, sí. Esta noche me han invitado a ver una peli con Riko y Yukino. Vente. Probablemente él no venga, pero tendrás más posibilidades que quedándote en casa. Además, haremos nuevas amigas. Eso siempre mola.

-Eso es verdad. Estoy harta de salir con los de la tele y contigo. Sabes que me caes muy mal. – las dos nos miramos y comenzamos a reír.

Ya había oscurecido cuando todos se marchaban a sus casas. Lisa y yo estábamos sentadas en un banco de fuera del estudio con dos bebidas calientes de máquina, contemplando el cielo. Nos fascinaba el olor, la tranquilidad que se respiraba en el ambiente, las luces de la ciudad y el cielo oscuro. Estábamos casi en penumbra, pero no nos importaba. Charlábamos y nos reíamos de nuestras cosas, comentando las tomas falsas del día. Había sido genial, un día para hacer las presentaciones. Aunque la mayoría de los actores ya se conocían. Era lo bueno de ese mundillo, que todos se habían conocido en algún momento o eran buenos amigos, así que era fácil trabajar con ellos.

-Aya-chan, qué haces aquí.

-Oh, Miyako-chan. Estaba tomando un poco el aire. Esta es Lisa. Es una amiga mía y cámara.

-Oh, sí. Ella me dio buenos consejos esta mañana. Muchas gracias.- dijo Reiko haciendo una reverencia.

-Bien, ya que estamos todas, vayamos a casa de Yukino-chan. Acompañadnos, vamos en la caravana.

Riko, Yukino, Maho, Miyako, Lisa y yo nos montamos en una camioneta de color blanco con cristales tintados. El automóvil era de Maho, y solía trasladar en él sus colecciones de ropa para las distribuidoras. Lisa charlaba con Riko mientras contemplaba la ciudad bajo sus luces nocturnas. Y pensaba que eso era vida. Observando los enormes letreros de cafeterías y tiendas de esquina, de recreativos de juegos, teatros y cines. Me gustaba mirar hacia arriba y contemplar los interminables rascacielos. El automóvil se paró frente a un hotel. El aparcacoches se llevó la caravana y mientras todos en el hall saludaban a Yukino, subimos a su habitación.

Era la típica habitación de una gran estrella. Con enormes lámparas y posters gigantes colgando de las paredes de papel pintado. Pero sin duda lo que más me gustaba era aquella vista espectacular. Desde el salón se podía ver los edificios a lo lejos con sus pequeñas luces encendidas. Contemplar aquellas luces me hacía sentirme siempre bien. Sabiendo que estaba rodeada de gente, de historias. Y que todas ellas se concentraban tan cerca de mí. Aunque no tendría la oportunidad de conocerlas todas. Imaginé que tras alguna de esas luces encendidas estaba Naito y sus profundos ojos. Eso me hacía sentirme más ansiosa y más feliz. Imaginando que tal vez pudiera encontrarle en aquella inmensa ciudad en algún momento de mi vida. Y que tal vez tuviese la oportunidad de decirle cuánto le admiraba y que era una inspiración para mí, que siempre me había hecho querer llegar más alto. Tan alto como aquellos rascacielos.

-Aya-chan. ¿En qué piensas tan concentrada?-preguntó Riko-Ni siquiera estás prestando atención a la película. ¿No te gusta?

-Para nada. Es sólo que pensaba que la vista es hermosa. Debe ser bonito sentarse aquí a contemplarla.

-Cierto. Tienes que venir a mi casa pronto. También tiene una vista bonita. ¿Sabes? Ya lo sabrás, pero nosotros tenemos ese don de saber con una simple mirada si la gente es buena. Y tú lo eres. Me gustaría que pudiésemos llegar a ser buenas amigas todas y separar el trabajo de nuestra vida íntima. Por eso, sea lo que sea que me tengas que decir en el rodaje, aunque sea que lo he hecho horrible, dímelo claramente. A fin de cuentas tú eres la jefa.

-Claro. No lo sabrás, pero soy periodista. Así que sé muy bien separar trabajo y relaciones personales. Realmente estoy muy contenta de caer bien a gente tan agradable y buena como vosotras. Eso me hace feliz.

-Ey. Me vas a hacer llorar.- dijo Miyako. – Tanta sentimentalidad no mola nada.

-Sí, es que ella es muy cursi. Vosotras lo sabéis bien. ¿Cómo si no ha creado semejante cursilería de novela?

-Yo también te quiero Lisa.

-Venga, tomémonos algo bueno.- Yukino encendió las luces y apagó la película y sacó unas cervezas.- ¡Por nuestra nueva amistad! Es una pena que Jin no viniese.

-Oh, el señor Watanabe.- volvió a decir Miyako- Lo adoro. Es un rollo que tú y Riko-chan sean cercanas a él y yo no. Tengo que tener un amigo como él. Maho y Aya también le adoran.- en ese momento la odié un poquito. Siempre hablaba más de la cuenta.

-Lisa también se une al club de fans. Yo creo que es normal.- dije ante la mirada de sus amigas- él tiene ese tipo de aura que hace que haya buen ambiente en el trabajo. Es una persona que te agrada desde que la conoces, así que debe de tener muchos amigos.

-Es cierto- rió Riko-Completamente cierto. Es muy fácil entablar relación con él porque es muy agradable. Aunque en realidad todos los actores y cantantes suelen ser así. Salvo algunos menos accesibles…

-Eso nos encanta de todos vosotros. Sois tan puros y amables que es imposible que no caigáis bien a cualquiera.- dijo Lisa sonriendo-¡Ey! Hagamos una buena foto.

-¡Sí! Vamos a subirla a mi Twitter- exclamó dando palmaditas Rika.

Naito contemplaba la vista nocturna desde el piso de Jin. Aquel mes no había tenido oportunidad de llamar mucho a sus amigos, así que estaba contento de que Jin le hubiese llamado.

-Eres un mal amigo. Nunca llamas. Me tienes abandonado. – dijo Jin apareciendo con dos bebidas de soja por la puerta del salón.

-Es cierto. Tengo abandonada a mucha gente.

-Debes de haber estado ocupado.

-Mm. Pero ahora estoy realmente tranquilo. De hecho demasiado.-rió el chico pasándose la mano por el flequillo de su pelo negro. – Sabes que me aburro si no estoy ocupado. Necesito hacer muchas cosas.

-Lo sé.- rió Jin- fue horrible cuando vivimos juntos. Apenas dormías, qué vitalidad.

-Tu sin embargo te ves extremadamente cansado.- Naito se acercó a su amigo y contempló las ojeras que tenía- Deberías de dormir un poco más, hermano.

-Lo sé. ¿Recuerdas que me dijiste que echabas de menos el mundo de los dramas?

-Sí, bueno. Hace poco Heiji me hizo sacar el gorro del hanbock que aún guardaba y me entró un poco de nostalgia. Últimamente me están ofreciendo muchos papeles, pero siempre son secundarios. Sé que tampoco soy genial, pero sabes que me esfuerzo mucho. Me gustaría tener algo más de protagonismo. Por cierto, cómo te va en tu nuevo proyecto. He visto que hay muchas esperanzas puestas en el drama. Parece interesante y divertido.

-Lo es.- Jin suspiró, cansado- Me gusta mucho. El ambiente de trabajo también es bueno y he tenido tiempo de hacer buenas amistades. Parece un poco absurdo decir esto en solo un mes, pero tú sabes mejor que nadie que el rodaje es como una gran familia. Pasamos casi todo el tiempo juntos.

-Lo sé. ¿Es por eso que estás tan cansado?

-No es eso. Realmente quiero hacerlo, pero me está afectando a mi trabajo en el grupo de música y en los conciertos y ensayos. Apenas llego. No me gustaría decepcionar a nadie, por eso me he estado sobreesforzando, pero no creo que pueda seguir haciéndolo- suspiró él estirándose en el sofá- en la discográfica se han dado cuenta y van a hablar con Iroshi para que deje el drama. No me gustaría abandonarles así, pero no hay nada que yo pueda hacer ahora.

-Es una lástima. Sé que estabas muy ilusionado con el drama. Pero tu salud es lo principal. No te preocupes, ellos van a entenderlo. Tu contrato musical está por encima, saben que no puedes hacer nada. El director debe estar preocupado. ¿Tienen ya reemplazo?

-No exactamente. Hay muchos actores que tiene en mente, pero no se decide. Está esperando que Aya-san le dé su opinión.

-¿Aya-san?

-Mm. Es la creadora de la historia y la directora creativa.

-Vaya.- dijo sorprendido Naito, abriendo los ojos de par en par- Debes de tenerle mucho aprecio. Para llamarla san siendo una hermana pequeña.

-Bueno, es muy profesional para ser la primera vez que dirige. Siempre se preocupa mucho por todos, se ha vuelto casi como una madre y hace que haya un muy buen clima. También escucha nuestras opiniones y las tiene en cuenta. Sabes que eso es difícil de encontrar. Pero, cómo sabías tú que era una hermana pequeña.

-Bueno, he visto en el Twitter de Riko que se han vuelto muy amigas. Esas seis siempre están juntas últimamente. También es lógico que lo sepa, ha salido en periódicos. Dicen que sus libros son un éxito.

-Es cierto.- Jin le miró resignado- Sigues pillado por ella, eh… cuándo piensas decirle a Riko lo que te pasa con ella.

-No digas tonterías. Sólo nos hemos visto un par de veces. ¿Crees que después de coincidir en un par de galas y fiestas puedo ir y decir algo como eso?

-Bueno, eres Naito-kun. Creo que olvidas que has sido elegido el tipo más sexy de Asia entera. No creo que tengas muchos problemas para conseguir a alguna chica.- Naito lo miró de mala manera.- Lo sé, lo sé. Odias que las chicas quieran salir contigo por tu físico o por tu dinero. Pero ella es como nosotros. Deberías de intentarlo.

-Eres cruel Jin. Me dices que lo intente sabiendo que ella ya tiene novio. ¿Cómo podría hacer algo así, que me odie de esa manera?

-Es cierto. A veces se me olvida que Riko está con Kimura. Lo siento.

-No te preocupes. Pero, qué vas a hacer con el drama.

-No lo sé. Quería ayudar al director a conseguir a un actor a la altura, pero el único que se me ocurre no creo que esté disponible. Además, no sé si le parecería bien al director y a Aya-chan.

-Ahora le dices Aya-chan.- rió Naito. Pero en realidad aún no se había borrado de su mente la imagen dolorosa de Riko junto a Kimura.- ¿Quién es él? Tal vez juntos podamos convencerle. Esa sonrisa que pones no me gusta nada, me da miedo. Qué pasa.

-Quiero que seas tú.

-Yo. Estás loco. Ni siquiera sabes si al director le parecerá bien. Y yo tengo mucho trabajo, ni hablar.

-Venga ya, hace poco decías que te entró la nostalgia y querías hacer un buen drama. ¿Tienes miedo ahora que tienes oportunidad?

-Lo dije por decirlo, pero no creo que sea bueno para hacer un papel principal. Además… está Riko.

-Es cierto, tal vez sea doloroso para ti. Pero piénsalo como una oportunidad de olvidarte de ella o de conseguirla. Estamos hablando por hablar, tengo que comentárselo a Iroshi-san.

-Ni lo sueñes Jin. Llevo un mes muy tranquilo, prefiero buscarme otro proyecto.

-Vamos, sé que te gusta la idea. Lo veo en tus ojos. Sabes que eres demasiado transparente para nosotros.

-Heiji y Youchi dicen lo mismo. Qué asco. Bueno te dejo que descanses. Yo también debería de hacerlo. Mañana tengo una sesión de fotos.

-Ah, para la marca de vaqueros, ¿no?- Naito asintió, cansado- Ve a dormir, tienes que estar fresco en la mañana entonces. No olvides tomarte agua antes de acostarte.

-Sí, sí, lo sé. Nos vemos.- se despidió mientras sacaba un cigarrillo del paquete de tabaco y lo encendía en la boca.

-Lo siento Aya-san- me dijo resoplando la actriz principal. Yo me senté a su lado en el banco de fuera. Habíamos salido para alejarla del rodaje y que le diera un poco el aire.- Por mi culpa la grabación se está retrasando. No sé qué me está pasando. Pero esa maldita frase no me sale. Iroshi-san debe de estar molesto conmigo también.

-No te preocupes. Todos sabemos que te esfuerzas mucho. Yo también te entiendo- le dije mientras le ponía una mano en el hombro para confortarla.- Ahora que sabemos que Jin-kun se marcha estamos todos un poco nerviosos. Vamos a tener que empezar a grabar de nuevo. Así que es lógico que sientas que lo que estás haciendo ahora no tiene mucho sentido.

-Eres realmente buena Aya-chan. –ella miró al cielo despejado unos instantes con mirada decidida.- Bueno, no todo es absurdo. Podemos seguir grabando todas las partes en las que Akira no aparezca hasta que venga el nuevo actor.

-Esa es la actitud, venga entremos.

-Aya.- Yukino vino hacia mí corriendo con la mano en el pecho.- Te estaba buscando. Jin quiere hablar contigo urgente. Ve a buscarle, está con Lisa hablando de unas escenas.

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