Aoi no sora (Cielo Azul)

  • La música japonesa se abre paso en el  comercio mundial, ofreciendo alternativas a los géneros de música predominantes en Occidente.

Después de los Estados Unidos, Japón es el segundo mercado musical del mundo. A pesar de que los artistas orientales antes sólo triunfaban en casa, cada vez se da más una proliferación en todo el mundo de este nuevo tipo de música, lo que ha producido nuevas industrias y tipos de distribución de contenidos, propiciados además por las nuevas tecnologías. Las páginas webs y los Salones Manga son claves para entender este nuevo mercado que se extiende cada vez más.

La extensión del mercado de música japonés al resto del mundo es ya un hecho. Los nuevos sectores, conocidos como música Jpop, Jrock y anime, triunfan en todas partes desde hace relativamente poco tiempo. Esto supone una gran alegría para la industria musical. Vivimos en una época de crisis en todos los sentidos y la música no se ha salvado de ella. Por ello discográficas como Creativa Sonora creen que es necesaria una “reestructuración de los parámetros básicos del mercado”, buscando nuevas alternativas. Y esta es una de ellas.

Bien es sabido que como en todo, la música occidental es la que ha predominado siempre en los mercados: en las radios, los discos, las televisiones y las revistas especializadas en el tema. Esta industria tiene una esfera bastante limitada de acción, por la preponderancia de Estados Unidos y Europa en el mercado internacional. Y esto puede verse claramente en las tiendas especializadas de música. Donde frente a varios estantes de Músicas del mundo sólo encontramos discos de la esfera nacional e internacional  (refiriéndose a internacional por músicos de Estados Unidos y Reino Unido generalmente). Aún más claro, si alguien preguntase por Ikimono Gakari muy poca gente sabría contestar quiénes son; pero sí Lady Gaga, Muse, Adele o Rihanna.

 

Sin embargo, después de Estados Unidos, Japón es la segunda industria musical más importante del mundo. Pese a que los artistas occidentales tienen muy buen reconocimiento allí, los orientales tienen poca presencia en el panorama internacional, quedando sus artistas relegados al panorama nacional. Esta industria posee unas características únicas que la distingue de la occidental. Por poner un ejemplo, la radio tiene un impacto irrelevante en este sector, ya que tienen unas normativas muy estrictas para la emisión, mientras que las revistas se convierten en la piedra angular de la industria discográfica japonesa.  La televisión es también un medio muy importante, ya que tanto en los spots publicitarios como en las series o películas se usan canciones japonesas que llegan a convertirse en superventas.

La música popular japonesa tradicionalmente se ha conocido con el nombre de kayôkyoku. Estos cantantes incluían enka (género que recuerda a la copla española) e idols, que a menudo aparecían juntos, como el grupo Kôhaku uta gassen. No obstante, este tipo de música ha entrado en declive en los últimas décadas, por la introducción de características occidentales desde la Segunda Guerra Mundial.

El auge del pop japonés se dio en los sesenta, con la ‘japonización’ de la música occidental. Fue entonces cuando una canción de Hachidai Nakamura se convirtió en la primera (y única canción hasta el momento) japonesa de éxito internacional, que copó el número 6 de las listas inglesas con el nombre de Sukiyaki.

Este nuevo pop con reminiscencias occidentales se conoció desde entonces como Jpop, pronunciado en          inglés y que básicamente se traduce por Japanese Pop, es decir, pop japonés. Muchos artistas de este género han intentado a lo largo de los años trasladar sus éxitos a occidente sin resultados favorables. Se dice que esto es debido al concepto de habitus y a la proximidad de los sucesos. Se entiende que un europeo encontrase extraño e incluso exótica una música tan lejana para él geográficamente. Aunque por supuesto, esto ha cambiado con la globalización imperante. Fue en los años noventa cuando Namie Amuro consiguió que el Jpop se conociese fuera de las fronteras nacionales. En esta época el pop japonés estaba influido por la música dance y el Eurobeat como los BackStreet Boys o Take That.

El Jpop tiene sus raíces en la música jazz, el blues o la música country introducidos tras la Segunda Guerra Mundial por Estados Unidos en la ocupación japonesa. Esto se incrementó con la aparición del karaoke.  Fue en los setenta cuando hubo una gran proliferación de la música que se denominó New Age y que se basaban en el folk con autores como Takuro Yoshida o Chewing Gum entre otros. La industria musical se ligó al marketing y el merchandising. Y fue ya en los ochenta cuando surge por fin el concepto de idol, clave para la música japonesa actual, de la mano de grupos como X-Japan o L’Arc-en-Ciel, conocido posteriormente con el concepto de Visual Kei y Jrock (Japanese Rock), de gran proliferación en la actualidad.

Es gracias a las nuevas tribus urbanas basadas en la cultura japonesa que ésta se está extendiendo en nuestros días. Los otakus, término que se refiere a las personas que poseen especial interés por el anime (series de animación y películas basadas en el manga) y el manga (nombre bajo el que se conoce al cómic japonés). Estas personas están interesadas además en el Jpop y realizan cosplay de sus personajes favoritos de anime, es decir, que usan disfraces y asisten a los Salones del Manga, una de las piezas claves de la proliferación de este tipo de música. Estos salones son convivencias en las que se comen productos japoneses como el ramen (fideos chinos), se fabrican manualidades de papel, hacen concursos de juegos de rol y de cosplay y se vende ropa y música japonesa. Aunque antes esto fuese desconocido, la verdad es que la proliferación de este nuevo tipo de distribución es reconocida en la actualidad por todos. Hace poco el periódico El País aseguró que el Salón Manga de Barcelona tuvo que trasladarse a otro recinto porque eran incapaces de abarcar la multitud de personas que asistían a él. Esto demuestra la importancia de estos salones, en los que se recaudan gran cantidad de dinero en esta industria. Por que como decíamos anteriormente, es casi imposible encontrar música así en tiendas de música como El Corte Inglés. Algunos de los miembros de esta tribu urbana reconocen que es muy difícil encontrar música y ropa de este tipo. “La verdad es que occidente se empeña en consumir sólo sus productos, como si no existiese nada más que ellos. No ven que hay músicas y culturas muy interesantes y que tienen que ofrecernos muchas cosas nuevas y diferentes a lo que todos estamos hartos de oír”.

Los visual kei son también muy importantes en esta industria. Ellos se olvidan del Jpop para escuchar Jrock, basado en el metal, el punk rock, o el glam rock que surgió en la década de los ochenta. Esta tribu urbana, basada en el uso de peinados elaborados, maquillaje y estética andrógina se ha convertido en un movimiento muy importante dentro del underground y ha dado lugar a movimientos occidentales como el Cyberpunk, el glam o el gótico. Algunos de los grupos más importantes actualmente en esta tendencia son Versailles o Nightmare. Los distribuidores de ropa y música de los salones han reconocido que “tener artículos de ropa y música de este tipo se ha convertido casi en productos de élite. Debido a la aún escasa consideración de este movimiento cultural los productos tienen que ser exportados todos de Japón, porque aquí no se fabrican y esto conlleva a unos precios altos. Además, aún hay pocas tiendas físicas que se dediquen a este negocio, aunque por suerte esto está cambiando”- dicen con una sonrisa en los labios.

Una de estas tiendas, dedicadas al merchandising, al anime y al manga, podemos encontrarla en Sevilla bajo el nombre de Nostromo. Esta tienda, que se encuentra en la calle Zaragoza, en el centro, tiene una gran consideración y es muy popular. “Nuestro objetivo es acercarnos a una forma de vida muy importante en la actualidad, ofreciendo productos mucho más baratos que en otras tiendas para que todos puedan acceder al entretenimiento”.

Pero las tiendas físicas no son la única alternativa. En internet pueden encontrarse un gran número de ellas, aunque son difíciles de encontrar. Por ejemplo la tienda online Baby, the stars shine bright, se encarga de distribuir ropa japonesa a otros países a precios bastante económicos. Una especie de Ebay en japonés. Eso sí, tienes que saber el idioma o tener la opción de Google de traducir la página a tu lengua si quieres enterarte de algo y comprar adecuadamente. Otro ejemplo de esto es la emisora de radio online Lastfm.com, donde se puede escuchar artistas de Jpop, o cdjapan.co.jp, donde se pueden encontrar cds de música asiática: anime, discos de música de películas y series, Jpop, Jrock…

Otra parte importante en este nuevo tipo de industria son las bandas sonoras de series anime, películas y doramas (los equivalentes a las telenovelas que se reproducen en períodos de tres meses en las cadenas de tv japonesas y que significa drama en japonés). Como la mayor parte de las veces son canciones hechas para dichas series, con el efecto idol se producen discos que tienen una gran acogida.

Lo que parece claro es que este sector se está abriendo de forma cada vez más acelerada, lo que está provocando una amplia conciencia en el sector de la importancia de este tipo de música. “Tal vez sea porque la empatía producida desde Fukushima ha hecho que la gente sea más comprensiva, pero la cuestión es que ya no les parece algo tan raro como antes y ahí se ve que esto está cambiando”, asegura un otaku de 18 años.

El cambio se ve cada vez más y un ejemplo claro de esto es que algunas discotecas están incluyendo en su repertorio temas japoneses. La discoteca Nocturnidad y Alevosía de Sevilla (antigua Chicote), preparó hace un par de años una velada de música japonesa llamándolo DiscOtaku que tuvo un gran éxito. Este tipo de discotecas y bailes asiáticos tienen el nombre de para-para. Este es un tipo de baile en grupo que consiste en el movimiento de manos y brazos principalmente mientras que las piernas marcan el ritmo de la canción. Se trata de rutinas coreográficas que se hicieron populares en los ochenta con la aparición del Italo Disco, el Euro Disco y la Nueva Ola en Japón. El para-para se divide en tres partes: consta de una Intro (al principio y final de cada canción), Melos (o estrofas) y Sabi (o estribillo). En España fue en 2007 gracias a un reportaje en el que se veía a las chicas bailando para-para que se popularizó este baile desde los medios y comenzaron a hacerse concursos de éste en los Salones Manga. El primero de ellos el de Barcelona en 2008.

La popularidad de la música japonesa es cada vez mayor y puedes encontrar anécdotas divertidas en la web sobre este tema. Por ejemplo en Frikipedia aseguran que Japón se hace cada día más rico gracias a los otakus y los visual kei de todo el mundo. De hecho, se dice que Japón superó su última crisis económica gracias a lo recaudado en el Salón del Manga de Barcelona. Una afirmación un poco exagerada pero que demuestra la conciencia mundial de esta nueva industria.

 

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